martes, 9 de abril de 2013

El monte comienza a vestirse

A pesar de que el invierno parece no querer irse nunca, de que nos dejase intensas lluvias, alguna que otra buena nevada,  y temperaturas bajo cero, desde finales del mes anterior, pero sobre todo en este, ya comienza a notarse la ansiada primavera. 
 
Carámbanos de hielo cerca del embalse de as Pías, Viana do Bolo, 26-2-2013

En Verín, como ha ocurrido en la mayor parte de nuestra geografía, ha sido un invierno muy húmedo y poco agradecido para salir al monte por razones no estrictamente laborales. De esta forma, las pocas jornadas soleadas o que dan tregua para salir algo, se disfrutan doblemente en ésta de momento primavera inusual.
Como decíamos los colores en el monte comienzan a  apreciarse en forma de flores, quizás la primera y más conspícua de todas ellas y anunciadora de la estación primaveral, sean los narcisos que comienzan a aparecer con sus llamativas corolas florales de un día para otro principalmente en los bordes de carreteras y caminos.


Narciso Narcissus triandrus, geófito que en la comarca aparece asociado a comunidades de retamas y brezos, principalmente Citisus multiflorus, Erica arborea y australis, orla de la primera etapa de sustitución del bosque.




Poco a poco siguen apareciendo flores dominadas por el intenso colorido de los brezos, el primero quizás el brezo rojo Erica australis, seguido del intenso blanco del Citisus multiflorus, nombradamente en este tipo de zonas de matorral ácido mediterráneo, comienzan a aparecer o a despuntar una serie de plantas características de estas comunidades y de marcada mediterraneidad o hábitos termófilos, hablamos principalmente de jaras, jarillas, lavandas o cantuesos, pero de también otra multitud de plantas y arbustos asociados como madroños, labiérnagos, y algunas flores tan llamativas como sorprendentes, escrofulariáceas, alguna orquídea, etc.




Brezo rojo Erica australis, quizás el primero de los brezos en teñir de color los montes de Ourense.

 
Jara pringosa Cistus ladanifer
 
Yemas florales emergentes en Cistus ladanifer

Cistus populifolius y detalles de las yemas florales incipientes
 


Madroño Arbutus unedo, detalle de los ovarios y pequeños frutos en pleno proceso de formación.
 


En primer término mata de Cistus ladanifer y detrás pie de Labiérnago Phillyrea angustifolia.

Lavanda Lavandula stoechas sampaioana, en pleno proceso de inicio de floración

Linaria amethystea, escrofulariácea que en Galicia aparece en zonas con una clara mediterraneidad, en concreto parece que asociada a zonas vitícolas, el azul amatista de sus flores le da nombre.

 
Ladera de comunidad de matorral acidófilo, dominada en este caso por Cistus ladanifer, aparecen Citisus multiflorus, y salpicado de Arbutus unedo y otras, el Pino (Pinus pinaster) es un relicto superviviente a los incendios de las forestaciones llevadas a cabo en la zona desde los años 60.
 
Polygala microphylla, de propiedades medicinales,  crece sobre suelos arenosos, grietas y taludes, también aparece con relativa frecuencia en formaciones de jarales y brezales.




Nazarenos Muscari comosum, una planta de la familia de las liliáceas que crece en cultivos, zonas baldías y alteradas, estos ejemplares fotografiados en las inmediaciones de la fortaleza de Monterrei,  son mi primer contacto con la especie en la comarca.
 
Detalle de la inflorescencia con las flores superiores normalmente estériles y las inferiors (fértiles).

Alguna bichería, también comienza a asomarse y pasar menos desapercibida:

Pareja de Corzos Capreolus capreolus, el macho en pleno desarrollo de la cuerna.


Podarcis hispanica


Paloma Zurita Columba oenas en las inmediaciones de la fortaleza de Monterrei.


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