Este domingo próximo comienza la temporada de caza menor. Con ella, ya sabemos que una multitud de gente con escopetas saldrá al monte a meter mucho ruido y a fastidiar a todo lo que se menea por la inmensa mancha de TECOR que tiene nuestra comunidad autónoma. Si, soy anticaza y al que no le guste que no siga leyendo.
El Zorro (Vulpes vulpes) protagonista de multitud de cuentos y fábulas, me gusta y siento una atracción especial por todo lo que representa, es una de esas especie cinegéticas caracterizadas por "cazarse a saco" y por ser la responsable de la penuria de las perchas de muchos cazadores.
Áunque, el zorro sea una especie muy generalista y de carácter altamente oportunista, este falso juicio (de ser el responsable de la escased de la caza) muy extendido, y de tintes similares al del binomio cormorán grande-pescadores, la mayor parte de las veces, lo que oculta en realidad es una intensa degradación del hábitat, una excesiva presión cinegética o el furtivismo entre otras razones, aunque la culpa recaiga sobre el "raposo" y la ira de las escopetas se transforme en batidas sin criterios de gestión.
Áunque, el zorro sea una especie muy generalista y de carácter altamente oportunista, este falso juicio (de ser el responsable de la escased de la caza) muy extendido, y de tintes similares al del binomio cormorán grande-pescadores, la mayor parte de las veces, lo que oculta en realidad es una intensa degradación del hábitat, una excesiva presión cinegética o el furtivismo entre otras razones, aunque la culpa recaiga sobre el "raposo" y la ira de las escopetas se transforme en batidas sin criterios de gestión.
Es por esto y por lo mencionado más arriba, que esta entrada se la quiero dedicar en homenaje a todos los "raposos" que este año puedan librarse (y para los que no también) del fuego asesino que cada año nos atormenta durante algo más de 3 meses en el monte.

